Milagro Guaraní en Marcha
- Canal Vida
- 21 mar
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Paraguay venció 1 a 0 a Chile y se acomoda rumbo al Mundial 2026. De la mano de un Gustavo Alfaro inspirado, que no solo reordenó lo futbolístico sino que renovó la fe y el alma del equipo, la selección albirroja demuestra que con valores, humildad y trabajo se puede soñar en grande.

Hace apenas unos meses, Paraguay parecía condenado a otra frustración más en su largo camino hacia un Mundial. Pero en una noche cargada de emoción en Asunción, con estadio lleno y alma plena, la selección venció ayer por 1 a 0 a Chile y se metió en zona de clasificación directa al Mundial 2026. El responsable de esta transformación tiene nombre y apellido: Gustavo Alfaro, un técnico argentino que no solo aportó táctica, sino un liderazgo humano y espiritual.

"A veces el fútbol es también fe", aseguró in ignoto desconocido en un bar del centro mientras degustaba un vermú. Esa frase toma fuerza ahora, porque desde que "Lechuga" asumió se apoyó en valores profundos, recuperó la confianza del plantel y trajo consigo un mensaje que hoy une a todo el país: creer es posible.

Un equipo con fe, vida y convicción
Alfaro es un convencido de la defensa de la vida desde la concepción y lo manifestó públicamente. En su paso por Boca Juniors y Ecuador ya habló de su respeto por la vida, el trabajo, la familia y la dignidad del ser humano. Hoy, esa visión se refleja en un equipo que no solo juega bien, sino que se entrega con valores y por algo más que una camiseta.
Luego de cada partido los jugadores le agradecen a Dios, dejando en claro que la espiritualidad también juega su partido en este equipo que renace. La selección volvió a ser símbolo de unidad, trabajo colectivo, oración compartida y de un sueño que parecía lejano.

La emoción de un país que volvió a creer
Paraguay no solo ganó en la tabla, ganó en espíritu. Las familias se abrazan, las calles celebran, las iglesias oran. La fe y el fútbol se cruzan, como en tantas otras páginas gloriosas del deporte. Y este 1 a 0 ante Chile, con gol de Omar Alderete, no fue solo un resultado, fue la confirmación de que algo está pasando en el corazón de los paraguayos.
Este equipo no depende solo de figuras ni de esquemas: se sustenta en el alma. En esa convicción de que se puede construir una victoria desde el respeto, el esfuerzo y la confianza. Alfaro no solo cambió una formación, cambió una mentalidad.

La clasificación, más cerca que nunca
Con este triunfo, Paraguay se ubica entre los primeros puestos de la tabla, acariciando la clasificación directa a la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá 2026. Aún restan partidos importantes, pero el camino parece más firme que nunca. Alfaro dijo que “lo importante no es cómo empezamos, sino cómo terminamos”. Y todo indica que el final de esta historia puede ser glorioso.
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