Delegados de todo el país se reunieron en Buenos Aires para delinear acciones urgentes frente a la pobreza, la violencia y la crisis institucional. Desde la Pastoral Social, la Iglesia se posiciona como faro de esperanza y misión en los territorios más golpeados.

La Pastoral Social Argentina reunió este fin de semana a sus principales delegados diocesanos en Buenos Aires. Con el objetivo de pensar un país más justo y humano, trazaron líneas de acción para enfrentar lo que definieron como “una crisis integral de la sociedad”.
Monseñor Carlos Tissera, obispo de Quilmes, abrió el encuentro con una misa donde evocó al beato Eduardo Pironio como “profeta de la esperanza” e inspirador de una Iglesia misionera en los márgenes. “Estamos llamados a llevar el Evangelio a las periferias humanas, sociales y espirituales”, exhortó.

Diálogo, formación y misión: tres ejes urgentes
Durante el encuentro se abordaron problemas estructurales: desocupación, extractivismo, narcotráfico, violencia, abandono estatal, suicidios, contaminación ambiental y deterioro educativo. Las líneas de acción apuntan a fortalecer espacios de diálogo, formación en Doctrina Social de la Iglesia y acompañamiento territorial.
Además, se preparó el terreno para la Semana Social 2025, a realizarse en Mar del Plata. Entre los temas que más resonaron: los diez años de Laudato Si’ y el desafío de cuidar la Casa Común.

Una Iglesia profética y presente
“No podemos mirar para otro lado cuando los más pobres son los más olvidados”, dijeron los referentes. En ese espíritu, la Pastoral Social se propone salir a la calle, ser voz, escucha y abrazo en un país urgido de justicia, paz y misericordia.
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